Poemas Cristianos

El Persequidor Perseguido

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Iglesia Evangélica Ministerio Sanador
San Juan, Puerto Rico

El Persequidor Perseguido

 Persiguiendo fanáticos y sañudo

al cristiano en damasco establecido

iba Saulo de Tarzo convencido

de servir a su Dios único y fuerte.

  

El luchaba sincero hasta la muerte

contra un clero sectario y vocinglero

que loaba a un pobre carpintero

colgado por sus grandes desaciertos

y que al decir de la sencilla gente

conversaban con El muchos creyentes

por haber resurgido de los muertos.

 Saulo, Cabalgaba cruzando los desiertos

habido de venganza

manteniendo en su pecho la esperanza

de traer apresada en cadenas

a toda cristiandad noble y serena

que viviendo en Damasco se encontrara.

  

Y como la buscaría y la hayara

aunque tuviese que mover el mundo

pues las cartas concebidas el llevaba

para no respetar ni edad ni vida,

así era su odio de profundo.

  

Cuando a Esteban mato la sinagoga

y Saulo en su muerte consentía,

su ira tremebunda se extendía

por la naciente iglesia que asolaba.

  

En las casas furioso penetraba

la fe de los humildes asaltando

a hombres y mujeres encerrando

saciando sus enconos tan intensos.

Y mientras cabalgaba

una trampa en su mente preparaba

donde todos caerían indefensos.

  

Brillaba el sol en su cenit fogoso

alumbrando la hora meridiana

cuando se distinguió aun lejana

la ciudad de las cúpulas de oro.

Saulo al divisarlas como un toro

que invistiera cerril la roca dura

hostigó su fiel cabalgadura

lanzando un grito de criminal placer.

Mas un rayo potente y certero

derribo el caballo y caballero

rodando por los suelos de una vez.

 Era una luz tan refulgente y bella

que al sol eclipsó en su hermosura

hiriendo la osada criatura

al tiempo que le hablaba desde el cielo.

Yaciendo ciego en el santo suelo

el tirano escucho todo confuso

ignorando quien era el que le puso

su gran autoridad de gran manera.

Y por mas que se movía

a nadie pedía ver allí moría

un capitán herido en la mollera.

Su figura gallarda y altanera

sufría sobre el fango tal castigo.

El amigo de todos los perdidos pecadores

derramabale así sus blancas flores

para que santo fuera mensajero

del amor celestial y verdadero

con el aviso divino de la cruz.

Mas entre el Rey y el déspota caído

entablose por lucas recogido

en dialogo sagrado de la luz.

Saulo, Saulo porque me persigues

porque altanero vienes contra mi

no ves oh gran necio que nada consigues

y yo sin embargo te depongo a ti.

OH Señor quien eres

que así me demuestra tu mucho poder.

Yo soy Jesucristo, a quien tu persigues

tus muchos deberes nulos son por mi.

Que puedes hacer a las criaturas de mi religión.

No intentes en vano ni tu mente hostigues

deja de dar coses contra el aguijón.

OH Señor divino, no te conocía

y tu voz de oro oigo en este día

que quieres que haga en tal situación.

OH Saulo, ignorante, que voy a querer

levántate y entra en la población

y ya te diremos lo que vas a hacer.

Cesando en su frase la luz celestial

llevose el reflejo de su gran fulgor

siguió su carrera fogosa triunfal

el sol mensajero del eterno amor.

                                     

El astro sol en busca de su ocaso

mirándose en las cúpulas de oro

escuchaba el gran himno sonoro

que la tierra entonabale a su paso.

Al reflejo de sus cabellos puros

puestos ya al declive de occidente

la triste compañía del valiente

caminaba con pasos inseguros.

Cual una indefensa criatura

llevabanle sumiso de la mano.

Ya no era el despótico tirano

que todo lo arrollaba en su bravura.

Saulo, humillado en Damasco entraba

guiado por su ciervo lentamente.

Que entrada tan penosa y diferente

de aquella tan bizarra que soñaba.

Totalmente vencido en la brecha

sin espada, sin casco sin coraza

llevaronle, silentes, a la casa

de la calle llamada la derecha.

De rodillas contrito y humillado

con lágrimas ardientes suplicaba

que Cristo con su sangre le borrara

la mancha de su muy negro pecado.

La queja dolorosa y suplicante

Jesucristo escucho amorosamente,

y por medio de Ananias ampliamente

le envió su perdón edificante.

Usando en su derecho de un vocablo

que cambiara su nombre asaz temido

ya en cristiano por Cristo convertido

noblemente llamose Apóstol Pablo.

En viajes y en misiones eficiente

y guiado por Dios en su destino.

Vemosle predicar con celo y tino

siendo útil apóstol de las gentes.

Predicó en Éfeso y en Filipos

hablo fiel y elocuente en Atenas

callando del pesar todas las penas

por medio de su verbo y sus escritos.

Y le vemos llegar valiente a Roma

misionero en cadenas, despreciado.

Mas tarde cual blanquísima paloma

por amor a Jesús,  sacrificado.

Así, el perseguidor

en llama de amor prendido,

por predicar al Señor

fue a su vez el perseguido.

Manuel Pérez del Busto

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